Sobre los mitos relacionados con los recubrimientos, una parte considerable de los clientes no comprende adecuadamente la dureza de estos. En realidad, existen varios tipos de dureza: 1) La dureza del grano, por ejemplo, el polvo de carburo de tungsteno está formado por numerosos granos microscópicos que se fusionan y agrupan para crear partículas de carburo de tungsteno; en este caso, el tamaño típico del grano es de 0,8 μm, y su dureza suele superar los 2000 HV. 2) La dureza de la aleación. Al fusionar estos pequeños granos en una sola pieza de aleación de tungsteno, la dureza de la aleación resultante también es muy alta. Por ejemplo, la dureza del YG10 generalmente supera los 92 HRA, mientras que la dureza de un recubrimiento de carburo de tungsteno con composición similar suele ser superior a 70 HRC.
La razón radica en la diferencia estructural: aunque tanto el polvo de carburo de tungsteno como la aleación de acero de tungsteno se forman mediante sinterización de gránulos de carburo de tungsteno, el recubrimiento de carburo de tungsteno está compuesto por partículas de polvo unidas físicamente. Por ello, es fundamental distinguir entre la dureza del recubrimiento y la dureza del material, y entender claramente su estructura.
Este ejemplo se basa en el carburo de tungsteno para ilustrar la dureza, y el mismo principio se aplica a otros materiales. En resumen, todos los recubrimientos están físicamente unidos al sustrato, y las partículas de polvo dentro del recubrimiento también están físicamente unidas, lo que representa una gran diferencia con respecto a las aleaciones y productos cerámicos comunes que conocemos.